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Pablo Rubio · Consejero de Servicios Sociales y Gobernanza Pública del Gobierno de La Rioja

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“Es importante que la sociedad participe, a través de personas voluntarias, en un proceso de cambio social”

El 25 de agosto de 2020, Pablo Rubio tomó posesión como consejero de Servicios Sociales y Gobernanza Pública del Gobierno de La Rioja con “expectativas e ilusión”. Abogado de formación, es diputado regional con el PSOE desde 1987, fue consejero de Trabajo y Bienestar Social (1983- 1987) y de Salud, Consumo y Bienestar Social (1990-1995). En esta nueva etapa, su prioridad es atender “los problemas de los ciudadanos en educación, salud y servicios sociales, sistemas básicos para dar respuesta a la situación actual”.

Ha pasado algo más de un año desde que tomara posesión de su cargo como consejero de Servicios Sociales y Gobernanza Pública. Durante este tiempo han sido varias las ocasiones en las que ha podido tener contacto con la Federación Riojana de Voluntariado Social y el trabajo que se desarrolla con el voluntariado. ¿Cómo valora la labor de esta entidad? ¿Qué puede o debe aportar a La Rioja?

Efectuar una valoración conlleva, casi siempre, el riesgo de la subjetividad y más cuando se refiere a una actividad realizada por personas. Sin embargo, creo ser realista y en mi opinión, la labor que realiza la Federación Riojana de Voluntariado Social es muy positiva. Unir asociaciones o entidades que actúan en el ámbito social, canalizar la participación de personas que quieren dar lo mejor de ellos mismos de manera altruista y solidaria y, en definitiva, contribuir a hacer una sociedad más justa son actuaciones que forman parte del trabajo diario de la Federación y que se hacen reales a través de su esfuerzo. Por tanto, es justo reconocer y agradecer a la Federación Riojana de Voluntariado Social su actividad en el impulso del voluntariado en La Rioja.
Asimismo, para nosotros, el Gobierno de La Rioja, lo que puede aportar la FRVS es, precisamente, servir de puente entre personas que creen que pueden contribuir de manera desinteresada con su dedicación o con sus conocimientos a realizar tareas que permitan superar desigualdades que afectan gravemente a una elevada parte de la población de La Rioja, a personas en situación de exclusión social, de vulnerabilidad o en situación de pobreza.

Actualmente, la Federación Riojana de Voluntariado Social está formada por 42 entidades de diferentes sectores. ¿Qué destacaría de las organizaciones de nuestra comunidad autónoma que cuentan con personas voluntarias?
Destacaría su compromiso por entender que, aun siendo fundamental como derechos, no basta con la exclusiva profesionalización de los servicios o la reivindicación de mejoras en los sectores en los que actúan, y que es importante que la propia sociedad participe, a través de personas voluntarias, en un proceso de cambio social protagonizado desde la solidaridad y la propia participación social.

 

Durante la pandemia se ha puesto de manifiesto la importancia de la solidaridad, la responsabilidad ciudadana y, sobre todo, el apoyo altruista para seguir adelante. Todos ellos son valores del voluntariado. ¿Qué aporta la figura voluntaria a la sociedad riojana?
La respuesta es, en este caso, bastante simple. Y en el nivel más alto se sitúan, en mi opinión, cuando son anónimas o no buscan el reconocimiento público o social. Y, precisamente, la pandemia ha permitido aflorar esta realidad.

 

En octubre del 2015 se creó una nueva Ley de Voluntariado de España que apuesta por un voluntariado abierto, participativo e intergeneracional. ¿Considera oportuno modificar o realizar una nueva ley de voluntariado de la comunidad autónoma de La Rioja acorde con los tiempos actuales?
Se trata de un debate que se encuentra abierto. Nuestra norma autonómica es muy anterior a la legislación estatal y es posible que requiera una adaptación a la situación actual, a los cambios normativos y, respecto al ámbito social, a la evolución de los servicios sociales. La respuesta inicial sería que, como mínimo, deberíamos abrir un debate sobre esta cuestión, escuchando a las entidades que actúan en el voluntariado.

 

Un aspecto en el que se incide mucho actualmente es la igualdad de género. En el caso de las personas voluntarias, las mujeres representan el 70% del tejido y los hombres, el 30%. ¿Cree que se deberían llevar a cabo acciones específicas para fomentar el voluntariado entre el público masculino?
Es una pregunta respecto a la cual -seguramente no le sirva mi contestación- no tengo una respuesta clara. Para poder tenerla posiblemente habría que determinar las causas por las que se produce este hecho: la menor participación de los hombres en actividades voluntarias. Lo cual no nos sitúa, a los hombres, en una buena posición.
Quizás la conclusión es que más que acciones específicas para fomentar el voluntariado de los hombres lo que tiene que suceder es que se produzca un cambio de los roles tradicionales de los hombres en la sociedad y asumamos una mayor responsabilidad en el terreno de la solidaridad o en la defensa de intereses colectivos y generales en un papel que, posiblemente, las mujeres lo tienen más interiorizado.

 

El apoyo del Gobierno de La Rioja a las entidades sociales que desarrollan su labor con voluntariado muestra el interés de su Consejería por colaborar en el desarrollo del tejido social en La Rioja. ¿Cuáles son los retos que afronta hasta el final de legislatura en este sentido?
Creo que no sería capaz de resumirlo de manera escueta. La Consejería de Servicios Sociales y Gobernanza Pública asume una importante responsabilidad en políticas públicas en distintos sectores y todos –y cada uno de ellos- son, en mi opinión, muy importantes. Tenemos que facilitar que las personas mayores puedan vivir en su propio entorno, superando dificultades que se plantean en la actualidad para “envejecer en casa”.
Creemos que la igualdad de género es la mayor prioridad en nuestras líneas de actuación y, entre ellas, la erradicación de la violencia contra las mujeres para lo cual debemos desarrollar la futura Ley Contra la Violencia de Género. Pensamos que una sociedad no puede ser entendida como tal si no protege a la infancia y les proporciona igualdad de oportunidades a todas las niñas y niños, sin discriminación alguna, por lo que deberemos adoptar medidas de apoyo a las familias y recursos a los servicios sociales.
Consideramos que todos somos iguales y todos somos diferentes y, por tanto, debemos superar las dificultades que presentan las personas discapacitadas en su inclusión social y, en este plano se encuentra la futura Ley de Accesibilidad universal.
Sabemos que no podemos permitir que una sociedad como la nuestra tenga tasas de riesgo de pobreza del 20 por 100 de la población y debe desarrollarse el ingreso mínimo vital dependiente, en este caso, del Gobierno de la nación. Podríamos seguir así en otras muchas áreas. Son retos que se traducen en acciones que deberán realizarse en el limitado tiempo que nos resta hasta el final de la legislatura y que deben motivar nuestro esfuerzo en el día a día.

 

El pasado 5 de diciembre se celebró el Día Internacional del Voluntariado. A merced del acuerdo de colaboración entre el Gobierno de La Rioja y la Federación Riojana de Voluntariado Social se realizan diferentes campañas de sensibilización para fomentar el voluntariado. ¿Qué mensaje trasladaría a las personas que aún no son voluntarias?
Que, en la medida de sus posibilidades, valoren la posibilidad de dedicar una parte de su tiempo –aunque sea limitado- o una parte de sus capacidades a los demás de manera generosa, sin pedir nada a cambio, a través de una entidad social sin ánimo de lucro, en la actividad que más les motive. A su término, pueden darse un plazo de tiempo para hacer balance y valorar si les ha merecido la pena. Estoy convencido que la respuesta será afirmativa.
Así, por ejemplo, hemos incorporado educadores tecnológicos a nuestros programas y hemos desarrollado algunas experiencias muy valiosas con voluntariado procedente de empresas tecnológicas, como el desarrollo de un proyecto de gamificación educativa a partir de un scape room diseñado con voluntariado de Fundación Telefónica.
En 2020, con la pandemia, se han precipitado algunos procesos, adoptando en muchos programas modelos híbridos (o “blended”) de intervención, en el mejor de los casos, cuando no completamente digitales, que nos han permitido seguir prestando apoyo a los/as participantes en los programas en este contexto tan difícil.

 

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